Me han despedido: qué hacer, plazos y cuándo reclamar
27 de julio de 2026 · Lectura de 4 min
Recibir una carta de despido nunca es fácil. Muchas veces llega de golpe, con nervios, dudas y la sensación de no saber muy bien qué hacer. La empresa te entrega varios documentos, te pide que firmes, te habla del finiquito o de la indemnización y, en ese momento, es normal no saber si todo está correcto o si puedes reclamar.
Lo primero que debes tener claro es que firmar no siempre significa estar conforme. Si la empresa te entrega una carta de despido o un finiquito y no tienes claro su contenido, puedes firmar indicando “no conforme” y poniendo la fecha real en la que te lo entregan. Esto es importante porque, si más adelante decides reclamar el despido, podrá quedar constancia de que no aceptabas lo que la empresa te estaba comunicando.
También es importante diferenciar entre finiquito e indemnización por despido. El finiquito son las cantidades que la empresa te debe hasta el último día trabajado: salario pendiente, vacaciones no disfrutadas, pagas extras u otros conceptos. La indemnización, en cambio, depende del tipo de despido. No es lo mismo un despido disciplinario, un despido objetivo, un fin de contrato temporal o un despido verbal. Por eso, aunque la empresa te pague una cantidad, conviene revisar si realmente te corresponde más.
Una de las dudas más habituales es cuánto tiempo tienes para reclamar. Si quieres impugnar el despido, el plazo general es de 20 días hábiles desde la fecha de efectos del despido. Es un plazo corto, y no conviene dejarlo para el último momento. Antes de presentar una demanda por despido, normalmente debe presentarse una papeleta de conciliación laboral para intentar alcanzar un acuerdo con la empresa. En algunos casos, la reclamación puede resolverse en esa fase, sin necesidad de llegar a juicio.
Puede tener sentido reclamar cuando la carta de despido no explica bien los motivos, cuando los hechos que menciona la empresa no son ciertos, cuando se ha calculado mal la indemnización o cuando el despido se produce en una situación especialmente delicada. Por ejemplo, si te han despedido estando de baja médica, durante el embarazo, después de pedir una reducción de jornada, tras solicitar permisos de conciliación o como reacción a una reclamación previa, conviene revisar el caso con especial atención.
Si el despido no está bien justificado, puede ser declarado despido improcedente. En ese caso, la empresa normalmente tendrá que optar entre readmitirte o pagarte la indemnización correspondiente. En situaciones más graves, cuando se vulneran derechos fundamentales o existen causas especialmente protegidas, podría hablarse de despido nulo, con consecuencias más importantes para la empresa.
Otra duda frecuente es si puedes pedir el paro aunque reclames el despido. La respuesta es sí. Solicitar la prestación por desempleo no impide reclamar frente a la empresa. Son trámites distintos. Por un lado, puedes gestionar el paro si cumples los requisitos. Por otro, puedes revisar si el despido, el finiquito o la indemnización son correctos.
Lo mejor en estos casos es guardar toda la documentación: carta de despido, finiquito, contrato, nóminas, comunicaciones con la empresa, mensajes, correos y cualquier documento relacionado con bajas médicas, permisos, horarios o reclamaciones previas. Con esa información se puede valorar si hay base para reclamar y qué cantidades podrían corresponderte.
Si te han despedido, no tienes por qué decidirlo todo en el mismo momento ni aceptar sin entender lo que firmas. Lo importante es revisar la documentación cuanto antes, comprobar los plazos y saber si el despido se ha hecho correctamente. A veces la empresa actúa bien, pero otras veces el trabajador tiene derecho a reclamar más de lo que inicialmente le ofrecen.
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